¿Cómo motivarnos a hacer cosas que no queremos?

El comienzo de un nuevo año trae consigo muchas expectativas, esperanzas y por supuesto metas, sin embargo, como bien reza el dicho, “el día que plantas la semilla, no es el mismo día que te comes el fruto”, por lo tanto, es necesario pasar por momentos de sacrificio, para al final conseguir los resultados. La pregunta es; ¿cómo conseguimos realizar aquellas cosas que no nos emociona tanto hacer?

Lo primero que tenemos que tener claro es que estar motivado no es sinónimo de estar emocionados. La motivación es una razón racional de por qué debes actuar de determinada forma, por eso puedes perfectamente decidir hacer algo, sin que eso te entusiasme, sino porque responde a un plan que has ideado.

Algunas buenas razones por las cuales puedes querer hacer algo que no te emociona o entusiasma, son las siguientes:

  • Disminuye tu ansiedad.
  • Beneficia a alguien que te importa.
  • Te entrega un rédito financiero.
  • Evita consecuencias negativas.
  • Te hace sentir bien contigo mismo.
  • Permite aclarar tu mente o apreciar de mejor forma una situación.
  • Es consecuente con tus valores.
  • Reduce tu estrés.

Una vez que entendemos la diferencia entre motivación y emoción, un segundo paso clave consiste en idear un plan con tareas por hacer, y dentro de las metas que nos fijemos, debemos siempre considerar que el entusiasmo inicial puede más adelante disminuir o derechamente no existir. Asimismo, las metas deben ser realistas, ya que el exceso de entusiasmo tiende a sobrevalorar nuestras propias capacidades, y al verse estas enfrentadas con la realidad de no poder cumplir metas desproporcionadas, nos desmotivamos. Es por eso que nuestras expectativas deben considerar nuestro desempeño anterior, con el fin de ser realistas.

Otro punto importante para asegurarnos cumplir nuestras metas es involucrar a otras personas en el proceso, la presión social positiva nos ayuda a querer cumplir lo que nos hemos impuesto. Esto lo podemos lograr asociándonos con otra persona para cumplir nuestros objetivos, obtener responsabilidades sumándonos al proyecto de alguien más o simplemente anunciando en nuestro círculo cercano que es lo próximo que queremos conseguir, pues el hecho de que los demás sepan cual es nuestra meta, nos motivará a querer cumplirla.

 

 

Estructurar nuestro plan de trabajo inteligentemente también es clave para asegurarnos el cumplir nuestras metas, a continuación, algunos puntos importantes que pueden ayudarte tremendamente:

  • Ubica una actividad de baja frecuencia por delante de una actividad de alta frecuencia. Por ejemplo, “no puedo abrir mi correo electrónico hasta que haya presentado el informe de gastos”, y efectivamente cumplirlo.
  • Destina una cantidad de tiempo exclusiva, por ejemplo, “trabajaré eficientemente en X tarea durante una hora, luego de eso jugaré un videojuego”.
  • No te pongas exigencias sobrestimadas, si es necesario avanzar dos horas a la semana en algo, es mejor cumplir esa meta pequeña pero insistentemente, que no cumplir una grande.

Por último, combina actividades desagradables o que no te entusiasman demasiado, con actividades que te gusten, por ejemplo, si tienes que armar una presentación tediosa, hazlo en tu pastelería favorita, o en el parque que más te gusta. También es posible realizar dos actividades a la vez, como ordenar el lugar de trabajo mientras escuchas un podcast o practicar un discurso mientras caminas hacia el trabajo, eso no sólo lo hará más eficiente, sino que más entretenido.

 

“Pregúntate si lo que estás haciendo hoy,

te acerca al lugar en el que quieres estar mañana”.

(Walt Disney)

Fuente: Harvard Business Review.